Los Acosta

Los Acosta

Precedidos de un importante prestigio en la música popular de nuestro país, ganado a pulso con más de una docena de discos, miles de discos vendidos, cientos de presentaciones en México y más allá de sus fronteras, un estilo bien definido y una imagen que rebasa por mucho los esquemas que otros grupos románticos mantienen, los integrantes del grupo Los Acosta inician una nueva etapa en su vida artística ya que aunado a la firma de contrato con Fonovisa, concretan una nueva producción musical, la cual reafirmará el sitio que ocupan en el gusto del público.
1988: EL INICIO

Es el año de 1988 y en el barrio de San Sebastián de la ciudad de San Luis Potosí da comienzo una de las historias musicales que más honda huella han dejado en el imaginario colectivo. Nace el grupo Los Acosta.
Los hermanos Acosta: Ricardo, Carlos, Ernesto y Sergio, además de sus amigos Carlos Soler y Héctor Ojeda unificaron criterios desde entonces e iniciaron juntos un camino cuyo fin se antoja todavía lejano.
Tal camino lo empiezan con el pie derecho dado que con “Igual que yo” (1988), su primera producción, alcanzan Disco de Oro. “Un enfoque equivocado de parte de aquella compañía disquera impidió el mejor desarrollo de este disco. Pero rescatamos e hicimos éxito nosotros mismos varios temas y los incluimos en un trabajo posterior”, han dicho al respecto. De este disco surgieron hits como “Igual que yo”, “Detener el tiempo”, “Muñequita”.
A decir los mismos músicos 1989 fue un año de buenos resultados ya que el material titulado “Siempre te recordaré” “fue sin duda uno de nuestros primeros aciertos como grupo. El sonido muy en directo sonaba a todo lujo”. “Siempre te recordaré”, “Me parece”, “Escúchame un momento”, “Angel de ternura” les trajo el primer Disco de Platino.

Al año siguiente (1990) “Tonto Corazón” los ubica ya entre los grupos románticos más populares dentro del medio y aún cuando repiten las altas ventas de su anterior producción haciéndose acreedores del Platino.
“A pesar de que teníamos muy buenas intenciones con este material, el sonido no logró consolidarse; aunque tiene canciones tan buenas como “Tonto Corazón”, “Mentiras”, “Morenita”.

Una docena de meses después, en 1991 un nuevo material cuyo nombre fue “Una chica está llorando” es el que los impulsa hacia alturas que hasta entonces ellos desconocían. “Ese material marcó un parteaguas en nuestra carrera. Recuperamos y perfeccionamos nuestro estilo; logramos una comunión con el público jóven”. Cinco Discos de Oro avalan lo anterior.
Y ya encarrerados le pierden el respeto a los obstácculos que encuentran en su camino y lanzan en 1992 “Historias de Amor”, “material, dicen, sencillo e intimista cuyos resultados fueron muy buenos; con baladas y melodías suaves y tranquilas”.
De hecho tan buenos que las ventas de ése les otorgó un Disco de Platino y dos de Oro. “Sin razón” –uno de sus temas emblemáticos-, además de “Me lo dijo una gitana” e “Historia de amor” fueron los culpables de tal éxito.

Gitanos musicales por naturaleza, Los Acosta deciden, un disco después, voltear la mirada hacia nuevos puntos sonoros, para continuar con su proceso de evolución. “En 1993 con el álbum ‘En cada esquina de mi barrio’, nos dirigimos hacia nuevos rumbos; intentamos desligarnos de manera definitiva de los atavismos que nos impedían crecer más como músicos. Claro que en unos temas fuimos acertados, pero en otro reconocemos que metimos la pata”. Las canciones “Soy mexicano”, “Que sí, que no” y la que le da nombre al disco son de las más recordadas.
Para terminar con un primer ciclo Los Acosta graban en 1994 “Vivencias”, cuyos resultados fueron más ricos que muchos otros por mucho, obtuvieron seis Discos de Oro por sus ventas.
“Este disco nos trajo muchas satisfacciones. Temas como “Separados” y “Voy a pintar un corazón” fueron éxitos en la radio de todo el país”.
1996: EL NUEVO RUMBO

Posterior a esa etapa, enriquecedora en muchos sentidos, lanzan al mercado en 1996 “Intimidades”.
“Cambiamos de compañía discográfica, por lo que estuvimos un tiempo sin grabar nada. Pero una vez en la batalla nos trajo muy buenos resultados con canciones como “Decir adiós”, “Jamás”, “Como una novela” y “Oh Mary”.
Una producción sonora la cual había quedado en su anterior compañía –misma a la que llaman el hijo no deseado- sale en mayo de ese mismo 1996. “Raíces” es su título y compitió sin quererlo con ellos mismos.

Al finalizar ese mismo año, los potosinos dan a conocer “Los sonidos de su espíritu”, por el que reciben tres Discos de Oro. Para entonces su imagen, estilo interpretativo se reconoce en todas partes del país y más allá de sus límites. “Contra el dragón”, “Sin ti”, “En aquél café”, “Los chicos de la banda”, dan fe de su andar entre cumbiambero y romántico.
“Hasta la eternidad” aparece en 1998, año en el que prueban una vez más las mieles del triunfo, con temas como “Deja una rosa en tu balcón” o “Y cómo te va”; otros títulos de este disco fueron “cuando escuches en la radio esta canción”, “Tu ausencia”, “Ya no me lastimes más”, “Iba llorando”, “Me engañaste”, “Me haces daño” y “te acordarás de mí”, entre otras.
En 1999 dan a conocer “Volando en una nave triste” y su última producción con su anterior compañía “Los caballeros de la noche”; sendos discos que también cumplieron con lo que se pretendía de ellos
AÑO 2000: EL CAMBIO

Con toda el poder de su historia detrás, el grupo Los Acosta recurre a otro cambio en su trayectoria, en un nuevo paso por continuar con su incanzable escalada hacia nuevos cielos. El viraje llega de la mano de Fonovisa, su nuevo sello discográfico, con quien firma el pasado mes de septiembre.
“Nómadas”, su más reciente material en redondo ya está listo, y por varias razones representa cambios sustanciales en la vida artística de este grupo: se incluyen 12 temas –en sus álbumes anteriores como máximo figuraban una decena-, participaron músicos de formación clásica, en un par de canciones fueron incluidos 22 violines, ocho violonchelos e igual número de violas con lo cual intentan abrir como ya es su costumbre nuevas vías hacia nuevos mercados.

NOMADAS ETERNOS

Los temas de este nuevo disco son: “Me tiene olvidado”, “De cantina en cantina”, “No me abandones”, “No soy de juguete”, “Por que se fue”, “Besos brujos”, “De ti, pa’ mí”, “La droga”, “Para qué”, “Bajo siete llaves”, “Mis ojos lloran” y “Palabras”, primer sencillo promocional.
UNA IMAGEN DICE MAS QUE 1000 PALABRAS

La más fehaciente prueba de que Los Acosta avanzan contra viento y marea, es edcir aún en contra de sus detractores quienes afirman que sus vestimentas así como el concepto de sus discos van de lo estrafalario a lo excesivo, es su imagen: desgarbada y casual.
Una idea esclarecedora en ese tenor es la siguiente: “Vestimos de negro porque nos da seguridad. Para nosotros hacer lo que queremos es sentirnos libres. La libertad es el derrumbe de trabas, la determinación de uno como individuo, es hacer algo que uno mismo piense, pero la libertad también tiene sus límites”.

Grupo que apuesta en todo momento por el cambio, la innovación, el riesgo continuo que deja la extravagancia, la libertad y, lo que es mejor, se aleja de los atavismos, del convencionalismo; sin duda en ese sentido Los Acosta aventaja al resto de los grupos en México.

 

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