ALEJANDRO FERNANDEZ JAMAS OFENDERIA A LAS MUJERES

alejandrofernandez

Alejandro Fernández responde a la polémica por el tema «Unas nalgadas» (CLICK PARA VER EL VIDEO)

La pasión de sus fans sólo es comparable a las adolescentes que acosan a los Jonas Brothers. Eso sí, con alguna que otra juerga más encima y una base de maquillaje más marcada. Ante una legión de seguidoras que se agazapaban entre los periodistas, el mexicano Alejandro Fernández presentó ayer en Madrid su nuevo trabajo, «Dos mundos», compuesto por dos cd: uno dedicado a las rancheras bajo el nombre de «Tradición» y el otro, «Evolución», con ritmos más actuales.

«Siempre que buscaba material para un nuevo disco me provocaba un dolor de cabeza enorme decidirme por uno u otro estilo. Con la música folclórica me di a conocer, pero fue mi propio público el que me dejó explorar en el pop que me permitió romper fronteras. Ahora he encontrado la fórmula perfecta», defiende Fernández, un icono de la música latina al que no se le resiste puerto alguno.

Ha vendido en todo el mundo 17 millones de discos, cuenta en su haber con duetos con Plácido Domingo y Beyoncé, una fortuna familiar que hace temblar al país y un porte que le ha llevado al «top» de los más sexys en la edición hispana de «People». Aquello de «arrasa por donde pasa», aplíquenselo en toda América Latina. Y también en España.

Rodeado y aclamado por su público –alguna se quedó con ganas de lanzarle su ropa interior, cual Jesulín en la plaza de toros de Aranjuez–, el ídolo latino salió al paso de las acusaciones de promover los malos tratos a través de uno de sus nuevos rancheras en el que canta a una mujer «traicionera» que se merece «unas nalgadas –azotes– con pencas –ramas– de nopal».
«Podría dar un relato largo para defenderme, pero es ridículo todo el rollo que se ha generado. Está claro que ni el compositor ni yo queremos ofender a las mujeres, entre otras cosas, porque son mis musas y mi público. La música mexicana se caracteriza por la picardía y el humor negro, que han utilizado de Jorge Negrete a mi padre», aseguró Fernández, que da por zanjada una polémica que ya le rodeó en  un álbum anterior con otro tema controvertido «Mátalas».

Y tras las explicaciones, inmediata ovación para El Potrillo –como le llama en casa su progenitor, el cantante de rancheras Vicente Fernández–, que en sólo una semana ha visto cómo su trabajo se ha convertido en disco de oro y es número uno en descarga de iTunes.
Algo más calmado y sin coro de vestales enfervorecidas, saca la cara por ellas ante LA RAZÓN. Es más, se comunica con ellas a diario a través de la red social Twitter e incluso las manda «besos con Nutella». «No tengo secreto para fidelizarlas. El ingrendiente es ser franco y sincero ante tu público, ser perseverante, estar convencido de lo que haces, mantener tu imagen…». De ahí, que se haya convertido en icono metrosexual: «Dedico mi tiempo a cuidarme y gasto bastante en ropa, pero lo tomo como parte de mi trabajo», comenta, a la vez que dice no estar resignado por ser foco permanente de la prensa del corazón: «Perder tu privacidad viene ligado al éxito y en su momento ya reflexioné y no me arrepiento de dar el paso. Eso sí, quiero que respeten a mis hijos y no me gustaría tener una cámara dentro de mi habitación, aunque sea de balcón a balcón».

Digno heredero
La música tradicional mexicana no se puede escribir sin contar con una crónica de la vida de Vicente Fernández vestido de charro y cantando al son de un grupo de mariachis. Fue Vicente quien empujó a su hijo Alejandro a un escenario con tan sólo ocho años. Pero no sería hasta los 21 cuando el heredero tomó las riendas de su carrera discográfica. «Mi padre controló mi trayectoria durante mis dos primeros discos. A partir de ahí le dije que quería experimentar por mí mismo lo que es el éxito, pero también el fracaso, quería que la caída me doliera a mí y no a él». A la vista de los resultados, el arranque rebelde no le ha ido nada mal.

Fuente: larazon.es

 

 

www.losabelardos.com