El momento de LOS SÚPER CARACOLES es ahora

Germán Montero Live

Ser auténticos, naturales, afectuosos con la gente, hasta ayudarlos en ciertos momentos; brindarse en los shows, tocando más de seis, siete u ocho horas seguidas, son algunos elementos que han llevado este colectivo a postrarse como consentidos.

Son estrellas arriba del escenario, pero abajo, son seres humanos.

Repito, no es presunción, simplemente basta presenciar bailes llenos, sus redes sociales, verlos en la calle, y hasta en la iglesia, para decir que son personas naturales y con gran sentido humano de ayuda al prójimo.

Es innegable que esta filosofía de los hermanos Contreras, quienes encabezan a Los Súper Caracoles ha logrado afianzarse a casi cinco décadas de trayectoria, donde han pasado altas, bajas y muy bajos momentos, pero que su pasión por la música, hacer lo que les gusta y las ganas de salir adelante los han sacado.

“Los tiempos de Dios son perfectos”, ni antes ni después, dice esta milenaria frase, que para La Sombra es una señal de que van por buen camino y las cosas pueden mejorar mucho más.

El momento de Los Súper Caracoles es ahora, se ha demostrado con el “Baile Callejero”, -no me refiero solo al sencillo-, sino al movimiento que vio vida en Estados Unidos, donde simplemente decidieron salir al mundo con la única consigna de mostrar su música… se ha replicado en Veracruz, Yucatán, Ciudad de México y diferentes ciudades con gran eco y éxito al registrar cientos de asistentes.

“Me gustaría hacer un Baile Callejero en cada estado, llevar a Los Súper Caracoles a otros escenarios, que nos conozca todo México”, aseguró el vocalista a La Gorda Magazine.

Quizá la música de cumbia no sea de las predilectas en todo el país, pero si de algo podemos estar seguros, es que su show es un tiro seguro: no solo por el espectáculo, también porque consienten al público, lo apapachan, lo miman… si esa noche los asistentes quieren música hasta amanecer, Los Súper Caracoles se las dan.

“Lo hacemos porque nos gusta, el público quiere olvidarse del trabajo, de la escuela, de los problemas, nosotros les damos música, una, dos, tres horas, lo que ellos quieran… hemos amanecido, tocando más de ocho horas cuando nuestro contrato no lo estipula; lo hacemos por ellos y el amor a la música”, asegura.

Esto ha cobrado malas críticas de otras agrupaciones, quienes ven eso como envidia o hasta mal acostumbrando a los empresarios o al público. “Nosotros nos debemos al público y para ellos actuamos”, recalcó.

Este es el momento de Los Súper Caracoles, en el que se han abalanzado para seguir conquistando terrenos no explorados, llegar hasta aquellos rincones donde no son escuchados, pero saben que su talento, el momento y la creencia en una divinidad ayudará a que todo esto suceda.

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