
La noche del jueves el Lunario del Auditorio Nacional se convirtió en un refugio para quienes cargaban un dolor en el alma, algunos sabían que lo tenían, otros lo descubrieron mientras María San Felipe desplegaba en el escenario sus acordes y poesías, que son parte del espectáculo Por Si Volvieras, que llegó por primera vez a este recinto y registró Sold Out.

La catarsis comenzó en punto de las 21:00 horas con “Pudiera ser”, tema con el que el público abrazó la ilusión que llega con un nuevo amor y, como reza la canción, a algunos de los asistentes les temblaron las rodillas al recordar ese momento.
María San Felipe/ Pudiera Ser (Sesión en vivo)
“Yo, que de llorar y de arder en el dolor me hice cenizas, que del polvo de mí misma levanté tornados, tormentas, mi casa… Que de tanto volar, un día dejé las alas quietas y marchité los hombros en busca de respuestas y me abracé a la soledad, no resignada, contenta…”, recitó María San Felipe en “Mi casa la que habitas”, para dar continuidad al embeleso.
Como en la vida real, la ilusión de un amor eterno comenzó a desvanecerse más rápido de lo que nos hubiera gustado, justo cuando María interpretó “Intermitente”, en ese momento algunos asistentes ya se debatían entre mantener la compostura o soltar las emociones, no sabían que la segunda sería la única opción esta noche.

“¡Qué hermoso, María!”, gritó alguien entre el público y provocó una sonrisa en la yucateca, quien recorría el escenario con los pies descalzos.
Poemas como “Sigo buscando tus ojos”, “Hoy me desvelé contigo”, “Yo te quería a ti” o “Que despedida más triste”, y canciones como “Por si volvieras” y “Nunca nos faltó el amor”, conformaron un setlist que se convirtió en un vendaje para el alma. Solo los acordes y palabras que sonaron esta noche en el Lunario del Auditorio Nacional sanaron heridas recientes y añejas.

La complicidad entre la cantautora y su público quedó en evidencia cuando alguien le obsequió una caja de pañuelos personalizada con la firma de la poeta, quien agradeció el gesto dando un beso a tan emotivo regalo.
“Y yo te quería”, “Nunca nos faltó el amor”, “Cazafantasmas” y “Acuérdate” fueron coreadas por el público que abarrotó el recinto, en las primeras filas algunas personas limpiaban sus lágrimas discretamente, como si el dolor y la sanación no fueran compartidos.
María San felipe/ Cazafantasmas (Sesión en vivo)
Las heridas supuraban entre las butacas, ya fuera por el final de un amor o por la ausencia física y espiritual de alguien que alguna vez se amó, cómo no hacerlo al escuchar a María San Felipe decir:
“Sigo hablando contigo como una loca, como quien perdió la ruta, pero sigue andando con la sonrisa tonta de quien llega a su destino, como un engaño, como un resquicio que deja entrar un poco de luz donde se volvió vacío, tu nombre, tu voz, tu forma de llamarme cuando hacíamos de la noche un poema de Rubén Darío, ‘mi niña’”, como parte del poema “Sigo hablando contigo”.

La poetisa hilvanó cada detalle del espectáculo Por Si Volvieras con objetos, instantes y recuerdos de su propia historia, cada uno toma forma en los elementos que conforman la escenografía del recital, por eso no es de extrañar que ella también llore y que desde el público traten de enjugar sus lágrimas gritándole: “¡Niña bonita!”, “¡Ánimo!”.
En el escenario convergen el dolor, el amor, la tristeza y el desamparo, cada una de esas emociones conecta genuinamente con la audiencia. Cuando parecía que el dolor era abrumador, María San Felipe tomó de la mano a la audiencia y la encaminó hacia la luz, lo hizo con “Dile que se vaya”.
María San Felipe/ Mi Casa la Que Habitas (Sesión en vivo)
“¡Desde Guatemala!”, gritó una persona entre el público y María San Felipe la invitó a subir al escenario, para fundirse en un abrazo lleno de amor y agradecimiento mutuo.
“Llegaste en un sueño y me dijiste estoy aquí, quizá en un mundo alterno al fin, podamos coincidir, pero desperté, y volviste a huir. Lloré, lloré, diluvio de letras. Al fin cure toda mi tristeza, como no te tengo aquí, no me queda más que escribir, para aliviar, mi pena”, cantó el público junto a la yucateca para la recta final del show.

María San Felipe, quien siempre estuvo acompañada por su director musical, Andrés Tinoco, en la guitarra, cerró su espectáculo y puso al público de pie al interpretar “Como tú”.
“Soy Lucía, soy de la tercera edad y déjame decirte que traigo un dolor de ciática, pero desde que supe que estarías en el Lunario sabía que debía escucharte en vivo. Es una bendición tu voz, gracias por tu profesionalismo y entrega”, le dijo una persona del público a María, para inaugurar el momento más emotivo de la noche, cuando la intérprete se acerca a la audiencia y recibe regalos, mensajes como el anterior y abrazos interminables acompañados de lágrimas..
María San Felipe / Voy a volver a intentarlo (Fragmento en Vivo)
“¡Por eso no me enamoro nunca!”, gritó un hombre entre las butacas. “¡No sea mentiroso!”, le respondió María.
“Voy a volver a intentarlo” cerró una noche llena de emotividad, con un coro conformado por la gente que lleno el Lunario del Auditorio Nacional.
Ya con las luces encendidas, la gente abandonaba el refugio entre suspiros largos, de esos interminables que llegan después de haber desahogado hasta la última de las penas.
























